sábado, mayo 24, 2008

Tioman y la carrera de 15 km

En las últimas semanas, tuve varios viajes a Tiomán con grupos de estudiantes. En el fin de semana entre dos viajes, aproveché para entrenar un poco más para ver si me atrevía a participar en la carrera de 15km – a la cual ya me había inscrito – que sería el 18 de mayo.

El día que había ido a recoger la camiseta y número para la carrera con la gente del club de los Pacesetters, todos expresaron gran confianza en que yo estaba lista y hasta arreglaron para que alguien me diera un aventón al parque esa mañana.

En Tiomán, definí correr en el caminito (acera) que hay entre Melina y el pueblito de Genting, que tiene alguillo de desnivel y mide como 2km más o menos. Entre semana, apenas me daba tiempo de hacerlo una o dos veces (4 o 8km). Lo divertido es que dos de los muchachos ingleses que estaban conmigo, dijeron que saldrían a correr conmigo, pero resultaron ser demasiado rápidos para esta tortuguita y sólo los veía pasar para un lado y el otro.

El domingo 10, me levanté de nuevo temprano (aquí amanece a eso de las 6 y media, 6 y cuarenta) y me propuse a hacer el recorrido cuatro veces. Así, a pasito de Ligia – sin romper récords – pasé poco menos de dos horas corriendo sin problema. Así que decidí que sí podría ir a la carrera en KL!

Mantis chirrisca (~2cm) que se vino a parar en mi brazo una noche

Al día siguiente, recibíamos a dos grupos de estudiantes: 72 chiquillos de 12 años de la escuela Tanglin de Singapur y 15 de 11 años de la Escuela Holandesa de Singapur. Bridget me asignó para trabajar con ella con los holandeses. Desde temprano en la mañana, llamaron para avisar que el bus que debía recoger a los holandesitos, había ido a la escuela equivocada – se fueron a la escuela suiza... un europeo u otro, quien sabe la diferencia? – y cuando finalmente los recogieron, el chofer “decidió” irse por el cruce antiguo a Malasia – que siempre está taqueado de tráfico... – así que no llegaron a tiempo para el ferry de mediodía, sino que tomarían otro a media tarde. Y el biólogo que traía este grupo estaba asignado para el otro grupo, de modo que hubo que ajustar rápido y me fui a la otra playa a tomar su lugar e iniciar el programa por él.


Ya al anochecer, volví a Melina donde ya habían llegado los chiquillos holandeses y empecé a trabajar con ellos. Ahora bien, este grupo, que es apenas un año menor que los otros que hemos tenido este año, resultó ser muy diferente: la escuela holandesa tiene un sistema más “relax” y los dos maestros que los acompañaban nunca alzaron la voz ni amenazaron y les daban bastante libertad, pero los mocosos se portaron super bien! Nosotras también entonces seguimos el ejemplo y el viaje fue muy tranquilo. Nos hizo gracia que en este grupo teníamos dos pares de gemelas, unas idénticas y las otras mellizas, pero ambos casos, las personalidades muy diferentes.

En esos días hubo una competencia en la isla que se llamaba el “Tioman Eco-challenge” y como 20 equipos de cuatro personas (todos con una mujer) que hicieron etapas en bici, corriendo, en kayak y no sé qué más y entre etapas, tenían que completar “pruebas” de cosas tradicionales como juegos o como hacer cometas.

También tuve la oportunidad de conversar con dos mujeres con historias muy interesantes: Rita, que es de Myanmar, trabaja de mucama en Melina, pero esta señora de 60 y tantos años tiene un título universitario de administración y contabilidad; pero como su situación en Malasia es de refugiada (y anda pasaporte de Naciones Unidas) no le reconocen sus títulos, así que en los últimos 15 años ha estado trabajando de empleada doméstica y ahora en el hotel. No puede volver a su país, pues ya fue prisonera política dos veces. Cuando le comenté del ciclón de hace dos semanas, dijo que mejor no quería saber, pues sabía que los generales no harían nada para ayudar a la gente y ella no puede hacer nada al respecto...

Jazmín, es filipina y llegó con una familia alemana para la que trabaja como niñera de los hijos. Habla inglés perfecto y ya mastica algo de alemán. Resulta que tiene un título universitario en Enseñanza de Inglés, pero le resultó mejor venirse de Filipinas a Singapur a trabajar de doméstica. Ahora lo que hace es trabajar de voluntaria, enseñando inglés a imigrantes en sus días libres.

Así que, démonos con una piedra en el pecho porque somos todos gente muy privilegiada!

El viernes, ambos grupos de estudiantes salieron de vuelta para Singapur y la mayoría de los instructores nos quedamos para recibir un cursillo sobre tortugas marinas, cómo marcarlas y manejo de viveros, que nos daría Maggie, nuestra colega holandesa, quien vive en Indonesia.

La razón por la que se organizó este curso es porque Peter, el dueño del hotelito de Melina, lleva varios años tratando de ayudar a proteger las tortugas en Tiomán. En Malasia, igual que en Costa Rica, las tortugas marinas están oficialmente protegidas, pero, igual que en Costa Rica, una cosa es la teoría y otra la práctica...

Aquí llegan baulas, verdes y careys. Las baulas iban a una playa en Terengganu donde el Ministerio de Turismo decidió hacerlas el atractivo principal, pero no definieron los límites a lo que podían hacer los turistas (se montaban en la pobre tortuga, los hoteles pusieron luces en la playa para verlas, etc.) y ahora ya van seis años que no aparece una tortuga por ahí.

El año pasado capturaron un pesquero chino en aguas malasias con más de 200 tortugas que seguro iban para carne y usar el carapacho. Además, no hay vigilancia activa de las playas donde anidan, así que la gente saca los huevos y los vende abiertamente en los mercados. Hay además una complicación de que hay algunas familias que recibieron del sultán la “licencia” para sacar los huevos de algunas playas y ahora no está muy claro quien puede y quien no.

En el caso de Tiomán, parque marino, hasta donde sé, nadie tiene ninguna licencia real, pero apenas aparece una tortuga, rapidito hay quien escarbe el nido... La isla no tiene playas donde llegan grandes cantidades de tortugas, sino que son unas cuantas que anidan en las costas este y oeste de la isla.

Entonces, lo que Peter hace es que él ofrece comprar los huevos a un precio mayor que el que pagan en el mercado, los re-entierra y protege hasta que nacen y ya salen solitas al mar. Esto, si uno lo ve con apego a la ley, lo que él hace es ilegal y promueve el saqueo ilegal de nidos, pero por otro lado, nadie patrulla las playas – con todo y que esta isla es un parque marino – y la gente de todas maneras colecta los huevos para venderlos – y comerse algunos ellos mismos – así que “la pior diligencia es la que no se hace”!

Desde el 2000, han recibido poco menos de 1900 huevos y de éstos, han logrado “eclosionar” (o en términos menos domingueros, nacer) un 72%, nada malo para una operación totalmente aficionada, pero muy bien intencionada. El año pasado, vino un “experto” que le dijo que tenía que ponerle techo al lugar donde tenía los nidos enterrados “para que nacieran más machos, pues hay muchas hembras”. Lo que no especificaron era que eso aplica para las tortugas baulas y en Tiomán la mayoría son verdes y algunas carey, nunca baulas. Y de por sí, eso de promover que nazcan sólo machos, suena más cultural que práctico! (todo esto porque en las tortugas marinas, la temperatura influye en qué sexo tendrán las tortuguitas, entre más alto, hembras, más frío, machos).

Por su parte, Maggie trabajó un tiempo en Costa Rica y en Nicaragua en proyectos de conservación de tortugas y ahora está con un proyecto en la isla de Sumatra (www.acehturtleconservation.org) , así que ella vino y nos dio un repaso sobre estos lindos animales y luego sobre los protocolos para monitorearlas, marcarlas y tener viveros, así como sugerencias para Peter sobre cómo mejorar su pequeña operación y tal vez empezar a marcar las tortugas que podamos ver.


Terminamos el sabado en la tarde y yo tomé el vuelo – atrasado – de vuelta a Kuala Lumpur. Era un fin de semana largo – pues el lunes era Luna de Wesak, festividad budista – y la isla ya estaba llena de gente. Miguel me esperaba en el aeropuerto y fuimos llegando a la casa a las siete pasadas.

El domingo, me levanté a las cinco y a la media hora estaba en la entrada, donde pasaron por mí para ir a la carrera. Aunque la carrera empezaba hasta las siete, todo mundo trata de llegar temprano para agarrar parqueo ahí cerca en el parque de Lake Gardens, de donde empieza la actividad.

Como la otra vez, había tamaño molote; me despedí de mis acompañantes pues sabía que ellos era más rápidos, hice fila para el baño y luego empecé a calentar. Me encontré con dos mujeres – madre e hija de 65 y 30 y tantos – que la hija había inscrito a la madre de regalo de cumpleaños. La señora decía que haría el recorrido caminando; al final de la carrera no las vi.

A las siete en punto salimos, un aterro de gente y ahí fui a mi pasito tun-tun y cuando iba por como unos 12km, alcancé a Alex, el chino que me dio el aventón, que iba el pobre con una pierna medio agarrotada. Seguimos juntos un rato y al final lo dejé para seguir yo un poquito más rápido. Al final, entré a la meta en una hora y 41 minutos. Para mí eso es todo un logro, ya que el objetivo principal era “terminar en dos horas o menos”! Al pasar la meta, me aseguré de que me tomaran una foto, pero pasaran varias semanas antes de que me la manden; así que no incluyo todavía prueba fotográfica de mi logro.

Por supuesto, ya todo el mundo empezó a hablar de la carrera que hay en julio y las otras en agosto para que me apunte. Ya veremos.

La otra vez, después de la carrera nos fuimos a desayunar, pero esta vez los dos amigos tenían que apurarse a volver a la casa pues tenían que llevar a sus hijos a “recuperación”. Se imaginan un domingo! Y uno tiene ocho años y el otro seis!!!

Yo por dicha, la única recuperación que tenía que hacer era la mía!

domingo, marzo 23, 2008

Paseo a Fraser's Hill

En Malasia no se celebra la Semana Santa, pero este año, por casualidad el Jueves Santo coincidió con una celebración musulmana por la cual dan el día libre, así que aprovechamos para planear una expedición a "las montañas", a Fraser's Hill.

Este lugar, ubicado a unos 1300 metros sobre el ni
vel del mar, fue establecido por los ingleses en tiempos de la colonia, como un lugar de descanso, donde iban a recuperarse de los calores de Kuala Lumpur y la mayoría de Malaya, que está en las bajuras.

El lugar es atractivo, no sólo por ser algo
más fresco sino también por sus senderos para caminar y ver pajaritos y para andar en bicicleta, así que jueves en la mañana nos aplicamos a empacar las dos bicis en sus respectivas bolsas - y nos encantó lo cómodo que queda para transportarlas - más los binóculos, telescopio, ropa más abrigada y libros y revistas por si el clima no daba chance de hacer nada más que leer.


Para llegar allá, la primer parte son 60km por la autopista Norte-Sur, luego por la carretera nacional a Kuala Kubu Bahru y de allí, 30 km por una buena carretera con muchas curvas y finalmente, una sección -llamada "The Gap"- de 9 km super parada, llena de curvas y que es de sólo un carril, porque no hay espacio para más. Lo que hacen es que en las horas pares, el carril se abre para los carros que bajan y en las impares, para los que suben y es totalmente prohibido para en esa porción (y de por sí no hay campo!).


Nosotros manejamos primero a Kual
a Kubu Bahru, que es un pueblo que siempre me ha gustado porque siento que tiene personalidad en lugar de ser otra serie de edificios iguales que se ven tanto por aquí y que uno no sabe donde está. Además, hay mucho jardín y árboles.


Allí, paramos a almorzar, calculando para llegar
a The Gap a la 1pm, cosa que nos salió bien y a la una y media íbamos llegando. El hotel que escogimos - mezcla de recomendación y lo que encontré en el internet - tiene una distribución y creo que estructura similar a Condovac, pues son apartamentos y algunos se puede ver que tienen dueños permanentes - a juzgar por las matas terrazas y otras cosas - y otros están para alquilar.

El problema con este lu
gar, desafortunadamente muy típico de este país, es la falta de mantenimiento. Muy amables nos ofrecieron que si queríamos una vista al valle o al bosque, escogimos la última y fuimos al apartamentito, donde me quedé con cerradura principal en la mano... Volvimos a la recepción y el muchacho ni se inmutó y nos dio la llave para otra habitación en ese bloque. En ésta, la cerradura funcionaba pero cuando abrimos hasta que golpeaba el olor a humedad y moho!

En fin, bajamos los chunches y como brillaba el sol, sacamos las bicis y las armamos en diez minutos - aay!! - y rapidito salimos a dar una vue
lta. Lo bonito de andar en bici en este lugar es que son callecitas en buen estado, el terreno es irregular (cuesticas), con mucha vegetación y casi no hay carros! El lugar es como estar en Tapantí, muy verde y húmedo.


En centro es muy bonito y han conservado la arquitectura original de los tiempos coloniales.


y además hay una serie de "bungalows" ("banglos" en bahasa) de varios tamaños que también conservan la arquitectura tradicional. Pero también hay otros que han construido con sus propios estilos...


Miguel había estado allí en 1996 para una reunión de trabajo y recordaba que era uno de estos "banglos" que era muy bonito, pero no recordaba el nombre o ubicación; pero como el lugar es tan pequeño
, dimos varias vueltas y finalmente encontramos Banglo Seri Berkat, donde Miguel entró llamando a ver si había alguien y pronto salió un muchacho que nos enseñó el lugar, que debe haber sido una mansión y ahora las habitaciones se ven raras con apenas una cama doble perdida en el medio... Pensamos que sería interesante volver a este lugar en otra ocasión por ver cómo se siente.

En el centrito, paramos a tomarnos un fresco y coincidimos con un grupo de ciclistas que habían pedaleado desde Kuala Kubu Bahru (39 km todo cuesta arriba)! Nosotros en cambio, apenas acumulamos 10km con las vueltas que hicimos por allí.

De vuelta en el apa
rtamentito, nos sentamos en el balcón a ver pajaritos, aunque los confisgados no paraban a posar mucho rato y nosotros no somos así como que expertos en aves malasias... Igual, nos reímos horrores con nuestras descripciones y bateos para identificar.

Esa noche estuvo clarita, con la gran luna llena.


El viernes estuvimos perezosos, estuvimos leyendo en la cama. Después, nos fuimos a caminar a uno de los senderos allí cerca, que resultó muy lindo y bueno para ver pajaritos. Esta vez, decidimos que en lugar de andar con el libro de aves, yo tomaría notas con la descripción del bichito - se imaginarán al otro dictando com loco y ésta "secre"... A medio camino, se vino un buen aguacero y nos salvó que había un ranchito donde nos refugiamos como media hora mientras escampó.

En la noche volvió a aclarar un rato, pero pasada medianoche se nubló, empezaron los rayos y truenos y luego se vino un señor aguacero que duró largo rato.
En la mañana, nos alistamos y desayunamos para estar listos a bajar en la "tanda" de diez de la mañana. En el camino había varios derrumbes y árboles caídos, que apenas estaban empezando a reparar.

Quedamos invitados a volver, tal vez por sólo una noche y no a ese hotel, sino a algo un poquito mejor cuidado.

domingo, septiembre 30, 2007

Viaje exploratorio a Langkawi

La semana pasada, hicimos una visita a la isla de Langkawi con el fin de planear el viaje de un grupo de estudiantes en noviembre próximo. Fuimos cinco mujeres: Bridget, Karen, dos muchachas escocesas (Louise y Danielle) y yo. Ellas tomaron el bus de Singapur a Kuala Lumpur el lunes en la mañana y yo me uní al grupo en la tarde, para tomar el vuelo a Langkawi.

Allí, nos esperaba Jurgen, un alemán que lleva años viviendo y trabajando allí, haciendo tours de aventura e "hipnoterapia". Nos llevó a uno de los hoteles que podría usarse para el grupo; se llama "Langkawi Boutique Resort", pero de boutique no le encontré nada. Los cuartos están limpios pero falta mantenimiento, con ventanas que no cierran bien y cuando llueve se mete el agua, luces que no funcionan, etc. Martes en la mañana, cuando fuimos a desayunar, costó que se organizaran para alistar té (que llegó frío) y tostadas sin tostar...

Nuestra primer visita fue al bosque, donde nos dividimos para seguir a un guía naturalista local por un lado y para hacer la aventura en el dosel (canopy). Nos alistaron con arneses, mosquetones y demás equipo y subimos por la colina para luego pasar un puente de cuerdas, hacer "rapel", descolgarnos entre dos puntos, etc. Todo muy seguro y profesional.


También vimos algunos bichitos, incluyendo este escorpión y una sanguijuela que se llevó una donación de sangre de mi pie derecho...




De allí, visitamos un orfanato, con la idea de proponerles que los estudiantes hicieran algún "trabajo comunal", pero el encargado no mostró ningún interés y muchos "peros" (lástima!). Como estamos en medio mes de ayuno musulmán, costó encontrar un lugar para comer algo hasta tarde.

Miércoles, decidimos que ése hotel no iba a servir y nos pasamos a otro casi enfrente, del lado de la playa, que primero habían dicho que no tenían campo para el grupo y luego resultó que sí. Ni nos molestamos en pedir el desayuno y más bien pasamos a una cafetería local donde comimos rico, con todo y que todo el pobre personal estaba ayunando...

Este día tocaba ir a visitar el manglar en kayaks. Manejamos a la parte este de la isla, donde tomamos primero una lancha hasta un lugar donde hay un restaurante de mariscos que tiene "estanques" con "el menú en vivo". Allí, Jurgen tiene almacenados los kayaks y equipo. Ya remando, nos fuímos por un canal secundario hasta llegar a la orilla de las formaciones de piedra caliza que son muy típicas de esta región.

Subimos por un senderito hasta llegar a una cueva, que todos menos esta claustrofóbica visitaron para ver las formaciones y animales que hay allí.


Luego, volvimos a los kayaks y remamos un poco más para llegar a otra caverna donde se entra con todo y kayak. Ahí no tuve oportunidad de quitarme y fueron quince minutos un poco incómodos para mí, aunque bien interesantes (me concentré en ver formaciones y asegurarme de no golpear la roca con el kayak).



Para cuando volvimos al hotel, a todas nos dolían los brazos y a algunas también las piernas por la caminata del día anterior, así que hubo decisión unánime de ir a un lugar de masaje tailandés. Yo escogí una combinación de masaje de pies, manos y cabeza, de 40 minutos, que estuvo delicioso y con eso me fui a dormir muy bien!

Jueves, el plan era hacer la visita a la isla de Payar, donde llevaremos al grupo a esnorkelear viendo los corales (en Langkawi propio, no hay corales)
, pero no se pudo hacer, así que entonces decidimos alquilar un carro y recorrer la isla para afinar otros detalles del viaje.

Visitamos un "Museo del arroz", donde estaban tan contentos de tener visitantes, que el guía - Encik Rosdy - nos dedicó dos horas para enseñarnos arrozales tradicionales y modernos, así como cantidad de plantas medicinales, que es su principal interés. Me llamó la atención que su memoria, por lo menos para nombres de plantas, es más olfatorio que visual - oliendo las hojas antes de darnos el nombre.



También pasamos por una aldea -"kampong"- que fue afectada por el tsunami del 2004, pero ahora ya no hay mayor evidencia, pues todo ha sido reconstruído; un "centro artesanal" que resultó más una venta cara de souvenirs y un lugar de aguas termales bastante singracia. Por último, fuimos a una catarata, que nos pareció bastante bonita y atractiva para una visita corta.

Viernes, volamos de vuelta a Kuala Lumpur. Karen y las escocesas siguieron para Singapur y Bridget se quedó con nosotros y sábado se fue a visitar otro lugar aquí al este de Kuala Lumpur.

domingo, septiembre 16, 2007

Carrera de 10 km del 9 de setiembre

Pues ayer, finalmente, participé en la carrera de 10km. La última vez que había corrido en una competencia fue cuando tenía 10 años y era una carrera de 200 metros en la calle frente a Los Capuchinos, en Cartago, donde llegué de primera y me gané un par de tenis "Bilsa". Para los que no conocieron esos modelos "pre-Nike y Adidas", eran de lona, siguiendo el modelo de los All Star y en ese tiempo yo los gastaba a un ritmo de 3 o 4 meses el par. Costaban de viaje 18 o 20 colones el par!


Pero ya ven cómo pasa el tiempo. Hace diez años, mi amiga escocesa Seonaid, nos inscribió en una carrera de 12 km en Singapur, para la que entrenamos pero no llegamos a correr, pues en ésos días los niveles de contaminación por "el humo" (cortesía de grandes quemas en Indonesia) eran insalubres. Así que pasó todo ese tiempo para que este año me inscribiera y no participara en una carrera en marzo y ahora, ya no me quedaban excusas para no hacer ésta.


Aunque yo he estado corriendo un poco más de 10km en el pasado, ha sido más que nada en plano (en la playa en Aguadulce, o en un "corredor" en el gimnasio). Y la semana pasada me enteré que la ruta tenía "cuestas", que la hacían más difícil.



El evento era patrocinado por la marca Mizuno y organizado por el Club de los Pacesetters y tuvo una gran respuesta: como 2100 participantes. Yo me puse de acuerdo con Alex, otro Pacesetter quien pasó por mí a las seis de la mañana, más que nada porque encontrar parqueo iba a ser un problema. Así que temprano ya estábamos allí y aquello era como una feria. A las siete nos pidieron que empezáramos a acomodarnos en la salida, tratando de que aquellos que calculaban tardar más de 45 minutos estuvieran más atrás que los corredores serios, así que me fui para atrás muy obediente. Había casi que igual cantidad de hombres y mujeres, algunos chiquillos (10-12 años) y más de uno ya mayorcito.



A las siete y media en punto, dieron la señal de salida y empezamos a caminar, pues aquel mar de gente no se movía tan rápido al principio, pero a los 100 metros ya empezamos a dispersarnos. Yo me fui despacito, tratando de ver donde iban a estar las cuestas y para no fundirme y la verdad, de fijo que no iba al nivel de los Kenianos, que son los que ganan todas las carreras aquí, pero tampoco era la última; había mucha gente que a los primeros 500 metros empezaron a caminar. La cuesta que resultó difícil fue la que había después de donde ofrecían el agua, lo que no ayudaba pues uno había parado a beber algo y perdido "el impulso". Para un tico entrenando en las cuestas nuestras, la ruta no era nada del otro mundo; estoy segura de que a más de uno le habría hecho gracia que la consideraran difícil. En los últimos dos kilómetros, gracias a los consejos de un chino que hace esa ruta regularmente, supe cuando venía un pedazo cuesta abajo para pegar carrera y cuando era la última cuestica y llevarla más suave. Al final, en los últimos 50 metros, me di el lujo de picarme con una señora india... y ella ganó!


Llegué en puesto 144 general de mujeres, en 1:12, nada del otro mundo, pero no, no llegué con la ambulancia.


Apenas llegaba uno, le daban una bolsita con una botella de agua, una medalla (todo mundo que terminó recibió medalla) y un cupón para desayuno: había sandía y bananos, agua, bebidas isotónicas, una versión local de muffins, Milo y cereal. Yo me encontré con Alex, quien me había dado el transporte y luego de tomar algo y refrescarnos, volvimos a la casa.


Toda la gente con la que hablé ya estaba diciendo que siga entrenando para las carreras de 15km que habrá a principios de año y que tal vez haya algunas otras en noviembre y diciembre, ya que esta semana empieza el Mes de Ayuno musulmán, así que no habrá ninguna competencia por aquí. Ya veremos.


De premio de la carrera, Miguel y yo fuimos a almorzar comidita Tai, seguida de un heladito...

Vuelta a las bicis!

Desde que salimos de España, hace casi un año, no habíamos pedaleado nada. De hecho, las dos bicis pasaron del contenedor al cuarto de chunches y ahí quedaron envueltas hasta hace como un mes. Ahora, con el pretexto de cumpleaños de Miguel, decidió que iba a ponerle cambios y otras piezas de mejor calidad que las que tenía (justificado porque cuando la desenvolvimos, la cadena estaba herrumbrada, así como los platos...).

El martes pasado, le entregaron la bici ya "mejorada" y vino a parar aquí a la sala, donde ha pasado en exhibición estos días. El temor era que quedara así, como pieza de exhibición. Inicialmente, dijimos que sábado saldríamos a dar una vuelta, pero al final la vuelta fue ésta:




Para celebrar el 15 de setiembre (día de la independencia en Costa Rica), en la noche hice tortillas y frijoles molidos, que nos comimos en gallitos con queso y jalapeños... lo más cercano a comida típica que pude hacer...
Hoy domingo a media mañana, como estaba nubladón y no muy caliente, Miguel tuvo un
súbito arranque de inspiración y cuando lo ví, ya estaba listo para salir a dar una vueltica en bici, así que rapidito me alisté también y la vueltica resultó de dos horas y pico, con parada para desayunar chapatis con "dahl" (una como salsa hecha a base de lentejas) a la vuelta.

Fuimos al barrio de Taman Tun Dr. Ismail (
mejor conocido aquí como Taman Tun o mejor aún TTDI) donde hay un parque al que voy a correr a menudo. Allí, hay una calle cerrada al tráfico donde cantidad de gente va en bici o caminando y corriendo, subiendo la colina de Kiara.

Ya bajando, paramos para saludar a una familia de macacos que estaba por allí, aunque no querían posar con Miguel (están atrás a la izquierda, ocupados jugando entre ellos):


Miguel dice que las mejoras en la bici se sienten de inmediato y está muy satisfecho. Vamos a ver si seguimos haciendo esta salidita los siguientes fines de semana. Es una vueltica de unos 15 km, con unos 3 km de cuesta bien empinada, para no perder la costumbre!






viernes, agosto 31, 2007

La visita de Graeme

Esta semana tuvimos la visita de Graeme, un muchacho escocés que pasó un par de meses asistiéndonos en los viajes a Tiomán. Esto sirvió de pretexto para visitar y subir a la Torre de Kuala Lumpur, que no es tan famosa como las torres de Petronas, pero es en realidad el punto más alto en la ciudad, por estar en una colina. De allí, se tiene una vista del centro de la ciudad con las torres y el aterro de edificios que hay por ahí.


Las torres de Petronas y vecindario

Al suroeste, se podía ver el "Padang Merdeka" - la Plaza de la Independencia - que en tiempos de la colonia era el campo de cricket y los edificios administrativos coloniales y esta semana estaba lleno de adornos y gente, preparándose para las celebraciones del 50 aniversario de la Independencia (Merdeka).


Luego, caminamos hacia allí y vimos las decoraciones que tenían: una cartelera con fotos de los cinco primeros ministros que ha tenido el país de izquierda a derecha, coronados por el Rey de turno (los nueves sultanes se turnan la posición nacional cada cinco años) y su esposa.


En la gradería, harían imágenes con cartulinas y un montón de adolescentes, con camisas de diferentes colores, estaban ensayando para correr por el campo y hacer banderas, un mapa de la península, Sabah y Sarawak y otras cosas. Para esa hora (11am), ya se veían bien asoleados y todavía les quedaban dos días más de ensayos. Espero que hayan logrado llegar al día (creo que sí, a juzgar por lo que vi en la tele).

Al día siguiente, llevé a Graeme a mi visita favorita en KL, la reserva forestal del Instituto de Investigaciones Forestales (FRIM), a caminar por los senderos y el puente por el dosel, como pueden ver:


La noche anterior había llovido montones, pero los senderos no estaban muy embarrialados, aunque sí había animalitos saliendo a asolearse, como este milpiés gigante, que encontramos en mitad del camino:


Y este saltamontes chirrisco (unos 3cm):


Visitamos otro sendero que yo no conocía, pero fue más una carrera que una caminata, pues había montones de zancudos y, aún así, Graeme logró "colectar" una sanguijuela que no logró conseguir su donación de sangre...

Graeme regresó a Escocia y estará empezando la universidad en Aberdeen, donde planea estudiar zoología. Buena suerte!

jueves, agosto 23, 2007

Paseo a Terengganu


Miércoles salimos temprano, tomamos la autopista al este, pasando la Cordillera Central hasta Kuantan y luego la carretera al norte. Hasta ahora están continuando la autopista en este estado porque porque hubo varios años de gobernador de la oposición (partido islamista) y el gobierno federal entonces no les pasaba fondos.

A mediodía, paramos en el pueblo de Kaya para nuestro almuerzo malayo: arroz blanco, pescado, un pedazo de pollo, unas verduras hervidas.

Seguimos al norte y paramos por Dunggun, un puertito por donde sacaban hierro de una mina cercana y donde Ishak pasó su niñez, pues su papá había sido oficial de Aduanas y lo trasladaron ahí de su pueblo natal, en los suburbios de Kuala Terengganu.

El estuario en Dunggun, Ishak tuvo playa, río y manglar para jugar en su infancia

Está al sur de Rantau Abang, donde tradicionalmente llegaban a desovar las tortugas baulas. El problema es que, por un lado, Turismo se dedicó a promover el lugar como loco, sin controlar donde y como se construían los hoteles y aquello parece Las Vegas de luces y, por otro lado, aquí se siguen colectando huevos de tortuga descaradamente y no hay ningún esfuerzo de controlarlo y ya van varios años que apenas si llegan una o dos tortugas...

Temprano en la tarde llegamos a Kg. Alur Tuman, donde está la casa. (Casa de Ishak en Google Earth) Según me cuentan, este lote de la familia se lo dejaron a Ishak y a sus primos, pero nadie hizo nada por años y en el 2000, cuando él decidió construir, aquello era una selva. Construyó una linda casita siguiendo el estilo tradicional malayo, muy práctica y fresca.

La casa, vista de la entrada

Mariam en la terraza abierta, el área principal de la casa

La terraza



La sala, de estilo tradicional malayo. Las puertas-ventan se abren para ventilar

Al lado de la casa, está el proyecto de cultivo de barbudos, que no es en un estanque, sino en un sistema de “bolsas” de lona, que resulta más fácil de mantener limpio y, según parece, de manipular los peces.

Las bolsas de lona para cultivo de barbudos

La casa no da directamente a la playa, sino que de por medio hay una pequeña laguna costera estacional con bastante vegetación que sirve de protección para los meses del monsón noreste, cuando el viento, lluvia y el mar se ponen bien bravos.

Barrera típica para protección del monsón

La playa es de arena blanca gruesa algo empinada y la principal vegetación son casuarinas, que deben ser los árboles más fuertes para aguantar el monsón.

La playa en Marang, con casuarinas

La casa y el proyecto los cuida un primo de Ishak, que era pescador artesanal y se dejó el oficio pues era más caro el combustible que lo que ganaba del pescado y, con esposa y ocho hijos, pues necesitaba algo que hacer. Además, la esposa tiene un puestico a la orilla de la calle donde hace y vende “kueh” y “akak”. El primero es un quequito y el otro es hecho a base de huevos, azúcar y un poquito de harina, así que es bien pesado (casi como esos dulces de yema que hacen en España). Los “hornean” usando una fogata a base de cáscaras de coco secas. Son gente humilde y muy conservadora. No hubo manera de que consiguiera medio conversarles en mi mal malayo y cuando vinieron a conversar una noche, él entró y se sentó en la mesa y ella se quedó sentada en las gradas de la entrada... Bueno, costumbres.

Sabiendo que iba a un lugar conservador, llevé blusas de manga larga, unos pantalones largos y otros de ésos a media pierna.

Esa noche, visitamos a PakMat, un amigo, que está a cargo de cuidar tres casas de veraneo, que están justo enfrente de la playa y allí, dicen que durante el monsón del noreste es una capa de arena que cubre los pisos y la sal se mete por todo lado, como en un bote. Una de las casas, la acaban de terminar de “elevar” con pilotes de concreto.

Casa en Marang, recién elevada con pilotes

Jueves

Fuimos a desayunar típico de Terengganu: “Nasi Dagang”: arroz cocinado en leche de coco que sirven con un pedazo de atún, cebolla y pepino. En Terengganu, toda la comida es con pescado...

Manejamos a Kuala Terengganu (capital del estado) y seguimos un poco más al norte a visitar “Pura Tanjung Sabtu”, el proyecto de un miembro de la familia real de Terengganu. Tunku Ismael (en ese lugar todos los nombres los recortan, así que lo llaman “Ku-el”), que recuperó once casas tradicionales malayas construídas hace 100 a 160 años y las armó de nuevo en este lugar. El Tunku es un tipo muy agradable, que se gana la vida diseñando y haciendo “songkets” reales, un tipo de textil típico malayo y que cuando es usado por la realeza, lo tejen con hilos de oro y plata. El está muy dedicado a su proyecto, el cual financia a través de gente que se va a quedar en dos apartamentitos super exclusivos y donaciones (que no hay muchas). Para más detalles de su proyecto vayan a http://www.puratanjungsabtu.com/

Tanjung Sabtu, vista de las construcciones

Ishak en una de las salas de Tanjung Sabtu

Un detalle interesante que nos enseñó es la tradición de que cuando se construye una casa de estilo malayo, en la parte superior de las columnas principales ponen tres piezas de tela en lo que llaman “bunga halang” y su objetivo es proteger de los “malos espíritus” y fantasmas: arriba, la tela negra representa los poderes misteriosos, la tela roja que sigue representa vida y valor y abajo la tela blanca, representa la pureza. También acostumbraban poner monedas de oro o plata en la base de las columnas, para asegurar un futuro venturoso para la construcción y sus habitantes.

Las tres telas del "bunga halang"

Tunku Isamil, Mariam e Ishak

Volvimos al estuario del río Terengganu, a la isla de Duyong donde paramos a visitar el astillero de barcos tradicionales, donde acababan de poner a flote “Naga Pelangi II”. En el 2000, mientras estábamos en Langkawi, conocimos a este alemán, que en los 70-80s había venido aquí y le habían hecho un bote tradicional malayo con el cual le dio la vuelta al mundo – a brincos y saltos – y en ese momento, lo vendió para volver a Alemania. Ahora, está de vuelta y está haciendo otro bote más grande.

Naga Pelangi II en Kuala Terengganu

Desafortunadamente, ya iban navegando cuando llegamos al astillero, así que no le pude saludar. Mundo pequeño (pueden ver el proyecto de este bote en http://www.naga-pelangi.de/)

También dimos una vuelta por la marina que han construido para que sirva de base para la regata “The Monsoon Cup” y que están agrandando para competir para ser la base de la Copa América de veleros.

Ya en Kuala Terengganu, pasamos el mínimo barrio de Chinatown (por aquí la población es 99% malaya y muy tradicional, el único pelo de mujer que se veía eran mis colochos) y paramos en el mercado.

Callecita del barrio chino, Kuala Terengganu

Mariam quería que “comprara algo de allí” y me llevó a ver batiks. También, PakMat había mencionado que allí hacían “ajos en escabeche”, que me hicieron pensar en los que preparan en Turquía y que probamos con Ceci cuando estuvimos juntas en Dinamarca, así que compré un frasco, pensando que Miguel y yo rapidito nos los comeríamos (desafortunadamente, resultaron con un sabor super fuerte de vinagre y AZUCAR...).

Venta de frutas en Kuala Terengganu: "duku" y "rambutan"

Paramos a almorzar, malayo por supuesto y ya volvimos a la casa, a disfrutar el corredor fresco, aunque por ahí no es aceptable ponerse unos shorts y una blusa de tirantes, más cuando los anfitriones y la esposa del primo de pronto se cubren de arriba a abajo para hacer sus oraciones... como que no. En fin, igual me eché en una hamaca a leer tranquila.

El viernes en la mañana salimos Ishak y yo a caminar por la playa. Me llevó a ver las ruinas de un hotel que debe haber sido muy lindo: ubicado en un área de playa y laguna costera, tenían cabinas (de madera siguiendo el modelo malayo) frente a la playa o de frente a la laguna, que está llena de vegetación. Según parece, el lugar era muy popular con turistas europeos, pero por deudas lo retomó un banco y nunca se hizo nada más. Ahora, después de tres años, lo que no han desarmado y robado a pedazos, está perdiéndose. Una lástima.

Laguna de Kerenga

Durante el día llegaron varias visitas: tres antiguas amigas del colegio de Ishak, que iban para Dunggun para celebrar 35 años de salir del colegio. Una es profesora universitaria, otra está casada con un diplomático y la otra vive en Kelantan, las tres ya estaban en espíritu de fiesta y su visita de 20 minutos fue escandalosa y llena de risas. Luego, vino PakMat y detracito una sobrina de Mariam que está casada con un primo de Ishak (enredos como los de nuestra familia, esta vez porque los dos se conocieron visitando la casa de Ishak y Mariam, mientras estudiaban en Kuala Lumpur). Esta visita trajo comida para la noche: macarrones fritos y de postre, arroz pegajoso con un dulce de durian delicioso (la fruta fresca no la como, pero sí cuando está preparada con otra cosa).

Viernes, fuimos a desayunar al mercado de Marang, esta vez “roti chanai”, un tipo de pan/arepa que se come con curry (aquí, de pescado, por supuesto) y Mariam compró frutas y otras cosas para llevar de vuelta. Yo salí con un puchito de “chili padi”, los chilitos pequeños pero matones.

Ellos querían para a almorzar en Kemaman, una ciudad a lo largo de la costa, así que fuimos parando en varios lugares, mezcla de turismo y haciendo tiempo. Visitamos un hotel de 5 estrellas que tiene un diseño como el que vi en ruinas, luego, seguimos por la zona donde están los pozos de petróleo y de gas y hay cantidad de refinerías y otras industrias relacionadas.

Tanjung Juara

En Kemaman, paramos a almorzar en un restaurante chino, creo que en deferencia a toda la comida malaya de los días anteriores. Resultó delicioso: comimos cangrejos rellenos, verduras (algo que no es muy común en los menús de Terengganu y ya hacía falta) y pescado al vapor. Hicimos una última parada para comprar “keropok”, unas galletas hechas de... pescado. Como era el lugar super recomendado de que eran las mejores, yo compré una bolsita, pero a medio camino, entendí que todavía habría que freírlas primero...


Mariam comprando durian en Kemaman

Seguimos la costa, pasando por Cherating, una playa turística algo así como Tamarindo o Jacó y pronto ya estábamos de vuelta en la autopista de vuelta a KL, donde llegamos a eso de las 4 y media. Por dicha le mandé un mensaje a Miguel cuando íbamos entrando a la ciudad, pues le dio tiempo de “ordenar” un poco antes de que llegara la mujer...

Fue un paseo muy bonito. Ishak y Mariam hicieron lo posible por enseñarme mucho de las costumbres y lugares de Terengganu, que es, definitivamente, un estado muy interesante y conservador.